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Abogados despidos colectivos ERTE y despidos individuales

Abogados despidos colectivos ERTE y despidos individuales

 

LETRADOX Abogados

C/ Hermosilla 144, 1ºE Madrid

Tlf. 912980061 / 645958948

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Las decisiones empresariales que afectan al empleo pueden tener consecuencias importantes tanto para las empresas como para los trabajadores.

Los despidos colectivos, los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), las modificaciones organizativas y los despidos individuales están sujetos a requisitos legales y procedimientos específicos.

Contar con abogados especializados en derecho laboral permite analizar la situación desde el punto de vista de la empresa o del trabajador y establecer una estrategia adecuada para proteger sus intereses.

¿Qué es un despido colectivo?

El despido colectivo es una medida empresarial que afecta a un determinado número de trabajadores dentro de un periodo de tiempo establecido legalmente.

A diferencia de un despido individual, este tipo de procedimiento tiene una dimensión colectiva y está sujeto a reglas específicas.

La empresa debe justificar la medida y cumplir con las obligaciones procedimentales correspondientes.

Además, la representación de los trabajadores puede desempeñar un papel relevante durante el proceso.

Defensa jurídica de los trabajadores

Cuando una empresa inicia un procedimiento de despido colectivo, los trabajadores pueden encontrarse ante una situación de gran incertidumbre.

El asesoramiento jurídico puede ayudar a comprender las consecuencias de la medida, revisar la documentación y analizar si el procedimiento se ha desarrollado correctamente.

También puede resultar necesario negociar determinadas condiciones o estudiar las posibilidades de impugnación.

El análisis debe realizarse tanto desde una perspectiva individual como colectiva.

Asesoramiento para empresas

Las empresas que necesitan reorganizar su estructura laboral deben planificar cuidadosamente cualquier procedimiento colectivo.

Un error formal o procedimental puede generar conflictos y aumentar considerablemente los riesgos jurídicos.

El abogado laboralista puede participar en las diferentes fases del proceso, desde el análisis inicial hasta la negociación y documentación de las medidas.

El objetivo es que la empresa pueda adoptar decisiones organizativas respetando el marco legal aplicable.

ERTE: reducción o suspensión temporal

Los ERTE permiten adoptar determinadas medidas temporales sobre la relación laboral cuando concurren las circunstancias previstas legalmente.

Pueden plantearse situaciones de suspensión temporal de contratos o reducción de jornada.

Sin embargo, el procedimiento y los requisitos dependerán del tipo concreto de expediente y de las circunstancias que lo motiven.

Por ello, antes de iniciar un ERTE resulta recomendable analizar la situación de la empresa y determinar cuál es la vía jurídicamente adecuada.

¿Puede impugnarse un ERTE?

Las medidas adoptadas dentro de un procedimiento colectivo pueden ser objeto de revisión o impugnación cuando concurren determinadas circunstancias.

La estrategia dependerá de cuestiones como la causa alegada, la documentación aportada, el procedimiento seguido y la existencia de posibles irregularidades.

Los trabajadores y sus representantes pueden necesitar asesoramiento para valorar si existen fundamentos suficientes para iniciar acciones legales.

Despidos individuales

No todos los conflictos laborales tienen una dimensión colectiva.

Un trabajador puede recibir un despido disciplinario, objetivo o basado en otras circunstancias y considerar que la decisión empresarial no es correcta.

En estos casos, resulta esencial revisar la carta de despido y las circunstancias que rodean la decisión.

La calificación jurídica del despido puede tener consecuencias económicas y laborales diferentes.

La importancia de los plazos

En materia de despidos existen plazos especialmente importantes.

Por este motivo, cuando un trabajador recibe una carta de despido, no debería retrasar la consulta con un profesional.

El abogado puede revisar la documentación, determinar las acciones disponibles y calcular los plazos aplicables.

Esperar demasiado puede limitar las posibilidades de defensa.

Negociación y acuerdos

No todos los conflictos laborales tienen que terminar necesariamente en un procedimiento judicial.

En determinados casos puede ser posible negociar una solución entre trabajador y empresa.

La negociación puede resultar especialmente útil cuando existe margen para alcanzar un acuerdo que satisfaga los intereses de ambas partes.

El abogado puede intervenir en esta fase para analizar las condiciones propuestas y proteger los intereses de su cliente.

Conflictos colectivos

Las decisiones empresariales que afectan a un grupo de trabajadores pueden generar conflictos colectivos.

Cambios organizativos, reestructuraciones, modificaciones de condiciones de trabajo o reducciones de plantilla pueden requerir un análisis jurídico especializado.

La defensa colectiva permite abordar el conflicto de manera conjunta, sin perjuicio de las circunstancias particulares que puedan afectar a determinados trabajadores.

¿Cuándo acudir a un abogado laboralista?

Puede ser recomendable solicitar asesoramiento cuando:

  • La empresa anuncia una reestructuración.
  • Se plantea un despido colectivo.
  • Se inicia un ERTE.
  • Se recibe una carta de despido.
  • Se pretende impugnar un despido.
  • Existen dudas sobre una indemnización.
  • Se plantea una negociación con la empresa.
  • Existe un conflicto colectivo.
  • Se modifican de forma relevante las condiciones laborales.

Conclusión

Los despidos colectivos, ERTE y despidos individuales requieren un análisis jurídico riguroso.

Para las empresas, una correcta planificación puede reducir riesgos y facilitar la adopción de decisiones organizativas dentro del marco legal.

Para los trabajadores, recibir asesoramiento rápidamente permite conocer sus derechos y valorar las opciones disponibles antes de que transcurran los plazos legales.

Un abogado laboralista especializado en despidos colectivos, ERTE y conflictos individuales puede intervenir tanto en la negociación como en procedimientos administrativos y judiciales, adaptando la estrategia a las circunstancias concretas de cada caso.

 

Puedes consultarnos tu caso para darte el mejor servicio:

 

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Vídeo de Letradox Abogados sobre despidos colectivos y ERE, Erte:

La fiscalidad de los ERTE. LETRADOX ABOGADOS

La fiscalidad de los ERTE. LETRADOX ABOGADOS

 

 IMPLICACIONES FISCALES DE LOS EXPEDIENTES DE REGULACIÓN TEMPORAL DE EMPLEO

 

 

Una de las consecuencias de la crisis sanitaria ocasionada por el COVID – 19, ha sido la implantación de la figura de los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (en adelante, “ERTE”). Por ello, es importante conocer las implicaciones fiscales de los mismos:

 

  1. Existen dos pagadores distintos: la empresa y el SEPE (véase consulta V1378 – 17).

 

Según manifiesta la Dirección General de Tributos, la retribución de quienes se ven afectados por un ERTE, con independencia de que esta proceda del Estado o de la Empresa, tendrá la consideración de rendimiento del trabajo, por ende, sujeto al Impuesto sobre las personas físicas (en adelante, “IRPF”).  Además, a la hora de determinar la obligación de declarar los rendimientos del trabajo, existirán dos pagadores, el Servicio de Empleo Público Estatal (en adelante, “SEPE”) y la empresa.

 

Al existir dos pagadores, el límite establecido en el artículo 96 de la Ley del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (en adelante, “LIRPF”), mediante el cual no existe obligación de declarar la obtención de rendimientos del trabajo cuando los mismos no excedan de 22.000, se reduce a 14.000 euros, en caso de existir más de un pagador, siempre que las cantidades percibidas por el segundo y demás pagadores (por orden de cuantía) sea de superior en su conjunto a 1.500€ mensuales. En caso de no superar esta cantidad se mantiene el límite en 22.000 €.

 

  1. El beneficiario del ERTE pierde el derecho de aplicar la deducción por maternidad durante el periodo de tiempo en el que el contrato de trabajo se encuentre suspendido (véase consultas V1955 – 13 y V1957 – 13).

 

En caso de que el contrato de trabajo del contribuyente se encuentre suspendido por un ERTE, el contribuyente perderá el derecho a aplicar la deducción por maternidad durante el período de tiempo que dure dicha suspensión.  Este fenómeno sucede debido al no cumplimiento del requisito de la realización de una actividad por cuenta propia o ajena.

 

Dicho requisito se establece en el artículo 81 de la LIRPF. Asimismo, una vez finalizado el período de suspensión del contrato por el ERTE, el contribuyente podrá solicitar de nuevo esta el abono anticipado de esta deducción presentando el modelo de Hacienda 140.

 

  1. Declaración de nulidad del ERTE: implicaciones en el IRPF (véase consultas V1493-18, V1507 – 18, V0121-19 y V2856 – 19).

 

La declaración de nulidad del ERTE por parte de un órgano judicial supone el reconocimiento del trabajador de su derecho a obtener el importe descontado por la empresa, y consecuentemente, la obligación de devolver las prestaciones obtenidas por desempleo al ser consideradas como indebidas.

 

Asimismo, la situación del trabajador, a nivel tributario, se regularizará de la siguiente forma:

 

  • Se imputará en el período en el que la resolución judicial haya adquirido firmeza, los rendimientos reconocidos en la sentencia, siendo posible la aplicación de la reducción del 30 % por rendimiento irregular.
  • En caso de circunstancias justificadas no imputables al contribuyente, los rendimientos que la sentencia reconozca que sean percibidos en períodos impositivos distintos a los que fueran exigibles, se realizará una autoliquidación complementaria, sin imposición alguna de sanción, ni recargos ni de intereses de demora.
  • Por la devolución de las cantidades indebidas que hayan sido percibidas en calidad de prestación por desempleo se deberá presentar una solicitud de rectificación por el año (o los años) en los que se hubieran imputado estas cantidades.

 

 

ERTE POR FUERZA MAYOR COMO CONSECUENCIA DE UN BROTE DE COVID – 19

 

En observancia del Real Decreto – ley 24/2020, de 26 de junio, se posibilita la realización de un nuevo ERTE por fuerza mayor cuando se origine un brote por COVID – 19, estableciéndose exoneraciones de cuotas a la Seguridad Social de hasta el 80% y el 60% cuando se produzcan cierres de los centros de trabajo. Así lo establece la Disposición Adicional 1ª del anterior cuerpo legal, el cual afirma que :

 

“Las empresas y entidades que, a partir del 1 de julio de 2020, vean impedido el desarrollo de su actividad por la adopción de nuevas restricciones o medidas de contención que así lo impongan en alguno de sus centros de trabajo, podrán beneficiarse, respecto de las personas trabajadoras adscritas y en alta en los códigos de cuenta de cotización de los centros de trabajo afectados, de los porcentajes de exención previstos a continuación, previa autorización de un expediente de regulación temporal de empleo de fuerza mayor en base a lo previsto en el artículo 47.3 del Estatuto de los Trabajadores:

 

  1. a) El 80 % de la aportación empresarial devengada durante el periodo de cierre, y hasta el 30 de septiembre, cuando la empresa hubiera tenido menos de cincuenta personas trabajadoras o asimiladas a las mismas en situación de alta en la Seguridad Social a 29 de febrero de 2020.

 

  1. b) Si en esa fecha la empresa hubiera tenido cincuenta o más personas trabajadoras o asimiladas a las mismas en situación de alta, la exención alcanzará el 60 % de la aportación empresarial durante el periodo de cierre y hasta el 30 de septiembre”.

 

Supuesto habilitante para la aplicación de los ERTES de Fuerza Mayor por causa de los brotes de Covid – 19.

 

 

Estarán facultados para solicitar la tramitación de los ERTES de fuerza mayor ocasionados por los rebrotes las empresas y entidades  que vean impedida su actividad económica, en alguno (o algunos) e inclusive en la totalidad de sus centros de trabajo como consecuencia a la implementación de las nuevas medidas de contención para el evitar la propagación del virus. Por lo tanto, podrán acogerse a estos ERTES:

 

  • Aquellas empresas que tengan ERTES ya vigentes.
  • Aquellas que hayan renunciado a los ERTES tramitados inicialmente.
  • Aquellas que todavía no hayan iniciado hasta la fecha la tramitación de ningún ERTE.

 

Es primordial que no exista la prestación de ninguna actividad en los centros de trabajo afectados para que la empresa pueda iniciar esta solicitud.

 

 

 

Tramitación ante el SEPE

 

Las empresas deberán presentar una nueva solicitud colectiva (o la primera en caso de no haber tramitado previamente un ERTE), para poder establecer derecho a las prestaciones extraordinarias desarrolladas en el artículo 25 del Real Decreto Ley 8/2020, de 17 de marzo (véase Anexo I) y de forma supletoria, se aplicará el artículo 47.3 del Estatuto de los Trabajadores (véase Anexo II).

 

Cuestiones a tener en cuenta.

 

  1. Se aplicará la suspensión de contratos temporales, la imposibilidad de despedir y el mantenimiento de contrato establecidos en el Disposición Adicional 6ª del Real Decreto – Ley 8/2020, de 17 de marzo, con las siguientes peculiaridades:

 

–   Para las empresas que se beneficien por primera vez de las medidas extraordinarias en materia de cotización a la Seguridad Social a partir de la entrada en vigor del Real Decreto Ley 24/2020, el plazo de 6 meses del compromiso de mantenimiento del empleo se computará desde la entrada en vigor del Real Decreto – ley 24/2020, de 26 de junio.

 

–  Recalcar que la suspensión de los contratos temporales, supone la interrupción del cómputo de la duración máxima de los mismos.

 

– Las causas alegadas por la empresa para tramitar un ERTE de fuerza mayor por “rebrote” no se podrán entender como justificativas de la extinción del contrato de trabajo ni del despido.

 

  1. El ERTE deberá afectar a todos los trabajadores del centro (o centros) de trabajo afectados por las medidas de restricción o contención del virus.

 

  1. Las empresas que tramiten un ERTE podrán beneficiarse de los siguientes porcentajes de exoneración en tanto a los trabajadores adscritos y en alta en los códigos de cuenta de cotización de los centros de trabajo afectados:

 

–  80 % de la aportación empresarial devengada durante el periodo de cierre, y hasta el 30 de septiembre, cuando la empresa hubiera tenido menos de cincuenta personas trabajadoras o asimiladas a las mismas en situación de alta en la Seguridad Social a 29 de febrero de 2020.

 

– 60% Si en esa fecha la empresa hubiera tenido cincuenta o más personas trabajadoras o asimiladas a las mismas en situación de alta, hasta el 30 de septiembre.

 

 

Como se puede apreciar, en caso de que una empresa posea los requisitos exigidos en el Real Decreto – Ley 24/2020, podrán solicitar el trámite de un nuevo ERTE (pudiendo ser el primero si previamente no se ha tramitado ninguno), y consecuentemente, tendrá las implicaciones fiscales antes referidas

 

 

ANEXO I

 

“Artículo 25. Medidas extraordinarias en materia de protección por desempleo en aplicación de los procedimientos referidos en los artículos 22 y 23.

 

  1. En los supuestos en que la empresa decida la suspensión de contratos o la reducción temporal de la jornada de trabajo por las causas previstas en el artículo 47 del texto refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores, con base en las circunstancias extraordinarias reguladas en este real decreto-ley, el Servicio Público de Empleo Estatal y, en su caso, el Instituto Social de la Marina, adoptarán las siguientes medidas:

 

  1. a) El reconocimiento del derecho a la prestación contributiva por desempleo, regulada en el título III del texto refundido de la Ley General de la Seguridad Social, aprobado por el Real Decreto Legislativo 8/2015, de 30 de octubre, a las personas trabajadoras afectadas, aunque carezcan del período de ocupación cotizada mínimo necesario para ello.

 

  1. b) No computar el tiempo en que se perciba la prestación por desempleo de nivel contributivo que traiga su causa inmediata de las citadas circunstancias extraordinarias, a los efectos de consumir los períodos máximos de percepción establecidos.

 

  1. Podrán acogerse a las medidas reguladas en el apartado anterior, además de las personas trabajadoras incluidas en el artículo 264 del texto refundido de la Ley General de la Seguridad Social, aquellas que tengan la condición de socias trabajadoras de sociedades laborales y de cooperativas de trabajo asociado que tengan previsto cotizar por la contingencia de desempleo. En todos los casos se requerirá que el inicio de la relación laboral o societaria hubiera sido anterior a la fecha de entrada en vigor de este real decreto-ley.

 

  1. Las medidas previstas en el apartado 1 serán aplicables a las personas trabajadoras afectadas tanto si en el momento de la adopción de la decisión empresarial tuvieran suspendido un derecho anterior a prestación o subsidio por desempleo como si careciesen del período mínimo de ocupación cotizada para causar derecho a prestación contributiva, o no hubiesen percibido prestación por desempleo precedente. En todo caso, se reconocerá un nuevo derecho a la prestación contributiva por desempleo, con las siguientes especialidades respecto a la cuantía y duración:

 

  1. a) La base reguladora de la prestación será la resultante de computar el promedio de las bases de los últimos 180 días cotizados o, en su defecto, del período de tiempo inferior, inmediatamente anterior a la situación legal de desempleo, trabajados al amparo de la relación laboral afectada por las circunstancias extraordinarias que han originado directamente la suspensión del contrato o la reducción de la jornada de trabajo.

 

  1. b) La duración de la prestación se extenderá hasta la finalización del período de suspensión del contrato de trabajo o de reducción temporal de la jornada de trabajo de las que trae causa.

 

  1. La iniciación, instrucción y resolución del procedimiento de reconocimiento del derecho a la prestación por desempleo se ajustará a lo dispuesto en la normativa legal y reglamentaria para los supuestos de suspensión temporal del contrato o de reducción temporal de la jornada derivados de causas económicas, técnicas, organizativas, de producción o de fuerza mayor.
  2. En el caso de las personas socias trabajadoras de cooperativas a las que se refiere el apartado 2, la acreditación de las situaciones legales de desempleo exigirá que las causas que han originado la suspensión o reducción temporal de la jornada hayan sido debidamente constatadas por la autoridad laboral competente de acuerdo con el procedimiento regulado en el Real Decreto 42/1996, de 19 de enero, por el que se amplía la protección por desempleo a los socios trabajadores de Cooperativas de Trabajo Asociado.

 

  1. Las prestaciones por desempleo percibidas por los trabajadores fijos discontinuos y por aquellos que realizan trabajos fijos y periódicos que se repiten en fechas ciertas, que hayan visto suspendidos sus contratos de trabajo como consecuencia del impacto del COVID-19 durante periodos que, en caso de no haber concurrido dicha circunstancia extraordinaria, hubieran sido de actividad, podrán volver a percibirse, con un límite máximo de 90 días, cuando vuelvan a encontrarse en situación legal de desempleo. Para determinar el periodo que, de no haber concurrido esta circunstancia, hubiera sido de actividad laboral, se estará al efectivamente trabajado por el trabajador durante el año natural anterior en base al mismo contrato de trabajo. En caso de ser el primer año, se estará a los periodos de actividad de otros trabajadores comparables en la empresa. Esta medida se aplicará al mismo derecho consumido, y se reconocerá de oficio por la Entidad Gestora cuando el interesado solicite su reanudación.”

 

ANEXO II

 

“Artículo 47. Suspensión del contrato o reducción de jornada por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción o derivadas de fuerza mayor.

 

[…]

 

3.Igualmente, el contrato de trabajo podrá ser suspendido por causa derivada de fuerza mayor con arreglo al procedimiento establecido en el artículo 51.7 y normas reglamentarias de desarrollo.”

 

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